Heineken, vienen por el agua
Claudia V. Arriaga Durán
Esteban Mena Pech es un campesino maya del municipio de Kanasín, Yucatán, que trabajaba en el campo desde los ocho años de edad. Hoy, a sus 76 años, fue despojado de su tierra por el Proyecto Industrial Indara, que contempla la Planta Industrial para la Elaboración de Cerveza “Heineken”.
Le arrebataron 13 hectáreas que llevaban más de 100 años en su familia. Ahora su propiedad es parte de los 1 millón 315 mil 863 metros cuadrados en los que se construirá la cervecera que, se prevé, operará por un lapso de 50 años según la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada a la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) de Yucatán.
Los campesinos mayas hablan de que se realizaron “consultas a modo” y no existe información disponible de los efectos negativos y las acciones de mitigación que realizará la empresa. A la solicitud de una entrevista para este reportaje, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) respondió que no tiene competencia para evaluar los impactos ambientales de la industria cervecera.
“Tiene como seis años de la última vez que sembré los últimos ibes y después empezó la enfermedad (Covid). De ese tiempo hasta hoy vine a ver mi terreno, porque me dijo mi sobrino que hicieron un camino, y me dijeron que iba a pasar el Tren Maya”, narra Mena. El empresario Hernán Cárdenas, uno de los 13 accionistas del Grupo Industrial Indara, en cuyo Registro Público del Comercio también figuran las inmobiliarias Grupo Desur y Viva Abitare, aprovechó la pandemia del coronavirus en el 2020 para apropiarse del terreno.
Como miles de personas, Mena Pech dejó de salir de casa para evitar la enfermedad pandémica. Después de casi un año se enteró de que ya había entrado maquinaria a sus tierras para abrir un camino hacia el interior del monte. Desesperado, acudió a averiguar qué estaba pasando. En el lugar se encontró a trabajadores, quienes le aseguraron que eran obras del Tren Maya, pero después comprobó que era falso. Había otros planes para ese predio.
“Cuando vine a ver ya habían raspado la tierra para hacer camino, me dijeron que el Tren Maya iba a pasar, pero sólo me engañaron. Después uno de los empleados me dijo que el señor Hernán Cárdenas fue el que agarró un pedazo porque le compró terreno a los ejidatarios, pero yo no vendí nada”, reclamó en su momento. Entonces le pidieron que se fuera o de lo contrario lo arrestaría la policía del municipio de Kanasín por invadir una tierra que ya no era suya.
Magdaleno Mena Pech, hermano de Esteban, cuenta que también se indignó por la prohibición del paso a su propia tierra. “Yo tengo ganas de sembrar cerca, le dije a mi hermano que fuéramos a chapear para sembrar algo, pero no nos dejan. ¿Cómo no nos van a dejar si no hemos firmado nada?”.
Tres años después del despojo, el 14 de septiembre de 2023, en la administración del ahora exgobernador de Yucatán, el panista Mauricio Vila Dosal, se anunció la construcción de la cervecera Heineken en el municipio de Kanasín. La inversión sería de 8 mil 700 millones de pesos para la instalación de la primera fábrica de la compañía en la Península de Yucatán.
A Esteban y su familia la noticia no los tomó por sorpresa, pues ya se los habían advertido. Y dos años después, el 11 de junio de 2025, se empezó a materializar el proyecto, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció en su conferencia diaria que Heineken construiría una planta cervecera en Kanasín y que de 2025 a 2028 inyectaría al país 2 mil 750 millones de dólares.
“Proyecto Ámbar”: dos Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA)
La instalación de la Planta Industrial para la Elaboración de Cerveza Heineken se hará en la Lotificación Industrial Indara II, ubicada en el municipio de Kanasín, Yucatán. Para su construcción se requirió de la aprobación de dos cambios de uso de suelo y la presentación de dos Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA).
La compra de los terrenos se hizo a través del Grupo Industrial Indara, cuya MIA fue presentada el 10 de octubre de 2023, según información que proporcionó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
“Por lo que corresponde a Semarnat se evaluó la Manifestación de Impacto Ambiental de la lotificación industrial en donde se construirá la cervecería, la cual tiene por nombre ‘Lotificación y urbanización desarrollo inmobiliario no habitacional Indara II’”, respondió la Semarnat a la solicitud de una entrevista. La MIA No. 726.4/UGA-553/000963 de la Lotificación Industrial Indara II se aprobó el 15 de mayo de 2024.
En tanto, la aprobación de la MIA del Proyecto Ambar, que corresponde a la cervecera, estuvo a cargo de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) y se le dio el visto bueno en julio de 2024.
La ubicación del Proyecto Ambar, de la cervecera Heineken, es estratégica: San Antonio Tehuitz se encuentra a 400 metros del lado sur del proyecto; la estación Teya del Tren Maya está a 1.5 kilómetros; y a 250 metros en dirección oeste está la Subestación Eléctrica Kanasín de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que conecta con una serie de líneas de transmisión que cruzan de norte a sur.
Vienen por el agua
“Ahora creo que van a perforar el pozo a más a profundidad y empezaremos a padecer escasez de agua. Sabemos que es negocio, aquí los intermediarios ganan millones, mucho dinero, pero en 15 o 20 años Kanasín va a padecer y empezaremos a tener problemas. La mayoría no desea que haya una cervecera, tenemos una en Hunucmá, pero quizás ahorita sólo ven intereses económicos”, lamentó José Chan, habitante de Kanasín dedicado a la defensa de la tierra y de quienes la trabajan.
La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de la cervecera Heineken contempla la construcción de 13 pozos con una profundidad 50 a 55 metros y aproximadamente a 60 metros de la haloclina o de la salinidad. Entre cada uno habrá una distancia de 250 metros y la extracción será de diez litros por segundo. En el documento se asegura que se usará 0.18 por ciento del volumen disponible del acuífero, que asciende a 2,386.92 metros cúbicos al año.
La fábrica de cerveza estará dentro de la zona geohidrológica “Semicírculo de cenotes”, que forma parte de la cuenca sedimentaria de Chicxulub y el Anillo de Cenotes. Finalmente, la distancia del Proyecto Ambar (cervecera) a la Reserva Estatal Geohidrológica Anillo de Cenotes es de 2.70 kilómetros, y de la Reserva Cuxtal es de 4.83 kilómetros.
A la pregunta “¿Heineken viene por el agua de Yucatán?”, el gobierno federal responde: “recuerden que se está buscando que las empresas se instalen donde hay agua, entonces es el sureste, y es porque se tiene una facilidad hídrica”, declaró en 2025 el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en el anuncio de la inversión de la cervecera en México. La preocupación de la población con respecto a la escasez de agua no está lejos de la realidad.
“Yo pienso que la cervecera va a traer el riesgo de quedarnos sin agua, no sólo nosotros, sino toda la población de Kanasín. No somos ejidatarios, somos área verde, y no nos avisaron nada de una consulta indígena”, expresó Laureano Magdaleno.
El informe del Programa Hidrológico Regional 2021-2024 de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) revela que “se tenía una disponibilidad de 5,759.22 Hm³/año de acuerdo con la publicación de 2003, y para la última publicación de 2020 una disponibilidad de 2,386.92 Hm³/año, 59 por ciento menos en 17 años, lo que, aritméticamente, daría una situación alarmante en 15 años”, se lee en el documento.
Sin rastro de la consulta indígena. ¿Quiénes votaron?
De las consultas, los campesinos mayas de Kanasín explicaron que no fueron abiertas para toda la ciudadanía. Citaron, aseguran, a grupos de personas que sabían que votarían a favor del proyecto. “El comisario los fue llevando y me extraña, porque tiene una cancha para reuniones en la Casa Ejidal. ¿Por qué hacerlo a oscuras, en privado? Lógicamente se puede manipular más en grupos que hacerlo en asamblea o con consulta indígena, como debe ser. ¿Qué dice el municipio? No sólo afecta al campesinado, afecta a todos. ¿Qué dicen los jóvenes? ¿Qué dicen las mujeres? La voz de todos debió ser escuchada”, argumentó José Chan.
En la MIA de Heineken que la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) de Yucatán permitió consultar de manera presencial, se expone que la instalación de la fábrica es “compatible con los derechos humanos reconocidos tanto en la Constitución como en los tratados internacionales de los que México es parte, en virtud de la Reforma Constitucional de 2011”. Y señalan que cumplieron con la consulta previa tal como especifica el Convenio 169 sobre los pueblos indígenas y tribales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Al respecto, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) confirmó que el ayuntamiento de Kanasín estuvo a cargo de la consulta indígena el 19 de enero, pero que desconocen los resultados, ya que la información está en manos de la autoridad municipal.
Llama la atención la respuesta de la Semarnat, ya que por ley es el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), a cargo de Adelfo Regino, el encargado de organizar las consultas públicas, y si bien existen registros de que se realizaron en las comunidades de San Pedro Noh Pat y San Antonio Tehuitz en Kanasín, no existe ninguna confirmación del acta o la convocatoria.
“Brindar por un mundo mejor”
La cervecera plantea la implementación de la estrategia “Brindar por un mundo mejor” o “Brew a Better World 2030”. Dice que buscará no generar carbono o emisiones de CO2, ya que plantean que toda la demanda energética será abastecida por electricidad. Tratará de alcanzar “cero residuos al relleno sanitario”, pues en la MIA garantiza que “todo será reciclable”.
Del consumo de agua, afirmó que será menor a 2.6 hectolitros de agua por hectolitro de cerveza. Además habrá 100 por ciento de simbiosis industrial llamada “Balanceo”, es decir que lo que se extrae de agua se regresará. El consumo de agua en etapa de construcción será aproximadamente de 133 mil 500 litros mensuales y el agua potable será de proveedores locales, en tanto el agua para sanitarios será obtenida de unas fuentes de aguas “grises” o tratadas. En la MIA también se propone el programa de rescate y reubicación de flora y fauna que será afectada con la construcción.
Durante el desarrollo de este reportaje se cuestionó al gobierno del estado de Yucatán si conocían el impacto ambiental que ocasionará la cervecera. Respondió que se garantizó que implementarían acciones encaminadas a disminuir los impactos medioambientales y sociales. Enfatizó, sobre todo, que la nueva fábrica está diseñada para integrarse positivamente a la comunidad.
El gobierno reiteró que en la actualidad el Estado busca que las inversiones sean sustentables y que a su vez impulsen el desarrollo económico. “Generará empleos de calidad y fortalecerá nuestra relación con las comunidades y autoridades locales”, alegó.
Un problema de años, la “mafia inmobiliaria” en Kanasín
Para los campesinos de Kanasín el despojo de las tierras es un plan que inició décadas atrás. Kanasín es un municipio de la zona conurbada que se encuentra a 8.2 kilómetros del centro de la ciudad de Mérida, capital de Yucatán. Es conocido por su alta incidencia delictiva y entre las yucatecas y yucatecos es coloquialmente llamado “la tierra de nadie”. Las y los habitantes de Kanasín se han acostumbrado a sortear la inseguridad y carencias en el alumbrado público y el abastecimiento de agua en sus casas.
Se pensaba que las tierras no tenían valor, pero las y los ejidatarios —en su mayoría adultos mayores—, ya habían sido despojados de sus terrenos desde el año 2000. Los obligaban a vender a precios más bajos con el uso de la fuerza pública y de los exalcaldes de Kanasín. Entre los nombres está el del priísta William Pérez Cabrera y Francisco Canul Uicab, conocido como “Pancho Huech”.
A Aristeo Pech lo encarcelaron hace dos años los policías municipales. No cometió ningún delito, sino que el exalcalde “Pancho Huech” le exigió abandonar su tierra porque ya estaba vendida. A 200 metros del predio pasan las vías del Tren Maya. Desde la pandemia de Covid, en 2020, han intentado despojarlo unas personas que son originarias del municipio de Hunucmá, donde “casualmente” está instalada la cervecera Modelo. “Hice que hagan el plano, pero me quitaron un pedazo. El Tren Maya está por acá como a 200 metros”, alega.
“Hace como dos años me agarraron dentro de mi terreno. Ya había bajado una cubeta de ibes y quería irme para ir a otra mata, pero me pararon. Todos los policías de Kanasín estaban dentro de mi terreno con el licenciado de ‘Pancho Huech’”, señala en entrevista. Aristeo estuvo 36 horas en la cárcel municipal, y a su familia le negaron que estuviera encerrado las primeras 12 horas.
Otro caso es el de Jose Puch Baas, cuyas tierras son constantemente invadidas por el ganado del rancho propiedad de Mario González. Le destruyen su sembrado, y aunque ya denunció en dos ocasiones, la justicia no llega. También acudió ante el comisario ejidal de Kanasín, Eleuterio Pech, quien le dijo que su certificado agrario no vale, que tendrá que volver a pagar por uno con su firma.
Puch tiene diez mecates de tierra, equivalentes a 18 hectáreas, y el comisario pretende cobrarle cinco pesos por metro cuadrado, cantidad que no le es posible pagar: “le respondí que si no sirven los certificados agrarios, ¿por qué entonces siguen haciendo posesiones de terreno y las cobran, si tampoco vale su firma?”.
Otros nombres que sobresalen entre las denuncias son los de Antonino Cascio González, a quien señalan como extrabajador del Registro Agrario Nacional (RAN), y el de Marcelino Uicab Uicab, apodado “San Ku”, a quien acusan de vender a seis pesos el metro cuadrado de la colonia San Francisco a Sofimex.
En un intento por defenderse de los despojos de la tierra, los campesinos de Kanasín acudieron dos veces a buscar la ayuda del gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, “Huacho”. La primera vez fue el 2 de septiembre de 2024 y la segunda el 7 de noviembre del mismo año. Entregaron un oficio en el que pedían su apoyo para obtener la escritura pública de sus parcelas y lograr la seguridad jurídica que avala la posesión legítima. Con esto evitarían el despojo ilegal que la autoridad ejidal ha estado haciendo por años. La solicitud se turnó a la Subsecretaría de Asuntos Agrarios. No pierden la esperanza de tener respuesta.
Colectivizar por la defensa del agua
En la lucha por la defensa del agua de Yucatán y el hostigamiento contra los pueblos mayas, la colectivización de la información es lo que puso sobre la agenda pública la instalación de la cervecera Heineken. En el municipio de Kanasín se realizaron actividades encaminadas a informar a la ciudadanía sobre los efectos a mediano y largo plazo de la fábrica de cerveza. En tanto, en la ciudad de Mérida se han organizado protestas.
En la Península de Yucatán no es la primera vez que se lucha por el agua contra una empresa cervecera. En el 2022, el pueblo maya de Hunucmá se organizó contra la instalación de la marca Modelo. No lograron impedir su construcción, pero sus reclamos trascendieron en la organización que hoy existe contra las megaindustrias que vienen por el agua del estado.
“Los de guayabera blanca venden Yucatán al mejor postor” es uno de los reclamos en las pancartas durante una marcha para que la ciudadanía tome conciencia de que el agua no es un recurso ilimitado. Las infancias también dibujan en cartulinas el futuro, pintando ojos en cuyas pupilas se refleja el logotipo de Heineken y un caudal de agua derramándose, con una botella de cerveza a un lado que, dicen, representa algo de lo que se viene.